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Sacrament of the Sick

The Rite of anointing tells us there is no need to wait until a person is at the point of death to receive the Sacrament. A careful judgment about the serious nature of the illness is sufficient. The Sacrament may be repeated if the sick person recovers after the anointing but becomes ill once again, or if, during the same illness, the person’s condition becomes more serious. A person should be anointed before surgery when a dangerous illness is the reason. Moreover, the elderly may be anointed if they are in weak condition even though no dangerous illness is present.

When the Sacrament of Anointing of the Sick is given, the hoped-for effect is that, if it be God’s will, the person be physically healed of illness. But even if there is no physical healing, the primary effect of the Sacrament is a spiritual healing by which the sick person receives the Holy Spirit‘s gift of peace and courage to deal with the difficulties that accompany serious illness or the frailty of old age. The Holy Spirit renews our faith in God and helps us withstand the temptations.

This Sacrament can also prepare us for our final journey when we depart from this life. The Anointing of the Sick completes our identification with Jesus Christ that was begun at our Baptism. Its grace and power fortify us in our final struggles before we go to the Father’s house.  If you or a loved one wishes to receive the Sacrament of the Sick, simply call the office and one of the friars will come to your home, hospital or nursing facility.

 

Unción de los enfermos

El Rito de la Unción nos dice que no hay necesidad de esperar hasta que una persona esté al punto de la muerte para recibir el sacramento. Un cuidadoso juicio sobre la naturaleza de la enfermedad es suficiente. El sacramento puede recibirse nuevamente si el enfermo se recupera después de la unción pero luego vuelve a recaer, o si, durante la misma enfermedad, la condición de la persona se agrava. Una persona debe ser ungida antes de una cirugía, cuando la razón es una enfermedad muy peligrosa. Por otra parte, los ancianos deben ser ungidos si ellos se encuentran en una condición débil aún cuando no existe una enfermedad peligrosa.

Cuando se da el sacramento de la Unción de los Enfermos, la esperanza sobre su efecto es que, si es la voluntad de Dios, la persona sanará físicamente de su enfermedad. Pero aún si no existe sanación física, el efecto primario del sacramento es una sanación espiritual por medio del cual el enfermo recibe el don de paz y fortaleza del Espíritu Santo para lidiar con las dificultades que acompañan la enfermedad o la fragilidad de la vejez. El Espíritu Santo renueva nuestra fe en Dios y nos ayuda a resistir las tentaciones.

Este sacramento también puede prepararnos para nuestro viaje final cuando partimos de esta vida. La Unción de los Enfermos  completa nuestra identificación con Jesús, la cual se inició en nuestro bautismo. Su gracia y poder nos fortifican en nuestros momentos finales antes de partir a la casa del Padre. Si usted o algún ser querido desea recibir el Sacramento de la Unción, simplemente llame a la oficina y uno de los frailes lo visitará en su hogar, el hospital o en el hogar de ancianos.